



"Conocimos a Inés por la boda de unos amigos, y no dudamos en confiar en ella para nuestro gran día.
¡Fue todo un acierto! Inés me dio la calma y la confianza que necesitaba durante la preparación.
Durante la boda tanto ella como su equipo captaron las emociones del momento a la perfección, incluso consiguieron que disfrutáramos las fotos en pareja sin pasar vergüenza como pensábamos!
La entrega de las fotos y el vídeo fue bastante rápida, y la verdad es que nos han encantado.
Si nos casáramos otra vez repetiríamos 100%"
CLARA Y GUILLE
FINCA
Soto de Cerrolén
CATERING
Cortes de Moraga
MUAH
Mónica García
VESTIDO
Adriana Allier
ZAPATOS
Balambae
FLORES
Brunnera
TRAJE
Bon Vivant
SOTO DE CERROLEN
Boda en

DE INVITADOS A PROTAGONISTAS
A Clara y a Guille ya los conocía de antes.
Pero no como protagonistas de una boda, sino como invitados.
Coincidimos en la boda de unos amigos muy cercanos suyos, de esa pandilla con la que todo se vive un poco más intenso: más risas, más abrazos, más fiesta. Así que cuando tiempo después me escribieron para decirme que se casaban y que querían que yo estuviera allí, me hizo especial ilusión. Siempre es bonito volver a ver a la gente… pero esta vez en primera fila de su propia historia.
Clara se vistió en el Hotel Pax de Torrelodones, un sitio que me gusta especialmente para los preparativos. La habitación tiene una decoración preciosa y, sobre todo, una luz increíble que entra por los ventanales y lo envuelve todo. De esos lugares donde casi cualquier momento se vuelve fotogénico sin esfuerzo.
Antes de salir hacia la finca hicimos algo muy especial: un first look en la terraza de la habitación con su padre y sus hermanos.
Y os prometo que no sé quién estaba más nervioso. Si Clara… o ellos.
Ese tipo de momentos duran segundos, pero dicen muchísimo. Miradas rápidas, alguna risa para disimular los nervios, y ese silencio raro que aparece cuando todos se dan cuenta de que el día ya está pasando.
La ceremonia fue civil y se celebró en la finca, debajo de un pequeño bosque de pinos. Un sitio precioso, muy natural, de esos donde parece que todo ocurre un poco más despacio.
Hubo varias lecturas durante la ceremonia. Y esto es curioso porque, normalmente, mientras la gente lee yo estoy concentrada en fotografiar reacciones, gestos, miradas… y no suelo escuchar demasiado lo que dicen. Pero esta vez sí. Y dijeron cosas realmente bonitas sobre Clara y Guille, sobre cómo son juntos, sobre su manera de cuidarse y de estar siempre rodeados de amigos.
Después nos escapamos un rato para hacer el reportaje de pareja.
Y aquí pasa algo que me encanta: cuando las parejas confían de verdad.
Porque mi versión del “reportaje de pareja” suele incluir meterles literalmente en mitad del campo. Caminos, hierba alta, un poco de aventura… y sí, alguna que otra ramita que acaba pegada al vestido.
Clara aceptó el plan sin pestañear.
Y claro… salieron fotones.
Luego volvió todo el mundo, empezó la música, y la boda se transformó en lo que ya intuía desde el principio: un fiestón.
Pero fiestón de verdad.
Con esta pandilla no podía ser de otra manera. Risas, baile, gente que no se sienta en toda la noche y esa sensación de que nadie quiere que el día termine.
Y así fue la boda de Clara y Guille.
De esas en las que ya conoces a medio grupo desde antes… y sabes perfectamente que, pase lo que pase, la fiesta está asegurada.




























